lunes, 21 de octubre de 2013

Zeil capitulo 7

   
      Ese hombre me lanza una mirada asesina. Esta deseando librarse de mí y matarme...
      -¿Preparado para no ver más la luz del Sol? -Me dice medio riéndose.
         -¿Ves ésta espada? - pregunto- pues vas a sentir su frío metal. Luchemos en la oscuridad.
         Me lanzo a atacarle los mas rápido posible, pero me coge y me lanza contra una pared, choco con brusquedad, estoy tirado en el suelo y creo que con la espalda partida en dos. Es un dolor muy fuerte, inclúso no me puedo mover... miro a las gradas, y puedo ver el palco real donde se encuentran la reina y lo que parece el príncipe de aquí, por lo menos se dignaron a aparecer.  Está ridículo, tiene un traje horrible, tiene valor para ponerse eso.
         -¡¡¡Pulga, levantate para luchar!!!!- grita mi oponete -No querrás defraudar a todo tu país,  los niños te recordarán como un cobarde y....
       No le dejo terminar la frase, encorelozado y gritando, me lanzo encima suya y con la empuñadura de la espada, golpeo al gigante en la nuca. Me separo de él, está tambaleandose, pero no cae. El dolor de espalda me obliga a ponerme de rodillas. Entre el casco y el dolor de espalda me estoy agobiando. Me pongo en pié de nuevo, dispuesto a acabar con esto de una vez. Me lanzo a atacarle con la espada, el metal suena fuerte, no es ningún juego. Para vencer, cojo arena y se la tiro a los ojos, entonces ataco y le hago un importante corte en las piernas, básicamente ésa es mi marca. Se arrodilla ante mí, y de nuevo con el mango de la espada le doy un golpe en la sien y queda incosciente.
 
        Orgulloso levanto mi espada y la clavo en el suelo, estoy ya harto de este casco, así que me lo saco, cuando hago eso, la gente me victorea aún más, miro al palco en el que se encuentra el príncipe y su madre, el me mira como con fascinación, normal, no todos los años tienen este espetaculo.
       Alguien me coge por atrás y no me deja moverme aún que me resista.
       -Es un descanso- me dice- no seas tonto y aprovechalo.
        No me resisto, cojo mi espada y lo sigo, y me lleva al calabozo de Kenta, el cual se alegra por un momento y vuelve a enfadarse conmigo. Supongo que no puedo hacer gran cosa ... me siento en el suelo apoyándome en la pared. Respiro profundo, este dolor me está matando... Escucho una musiquita, y algo en mi bolsillo vibra. Es mi móvil. Antes de contestar observo que es Saummus, mira que es plasta ¿qué querrá? ¿No sabe que estoy a punto de luchar de nuevo?
       -¿Qué quieres?- Contesto al teléfono.
       -¡¡¡¡Zeil!!!- Me grita al teléfono, alejo un poco el móvil de la oreja-¡¡¡¿¿¿Dónde rayos estás???!!!
        -Ya ni me dices hola.- contesto sarcastico- estoy en... Espera... ésta mañana dos militares de nuestro ejército me atacaron y "mataron" a una niña inocente, pero decían que venían a por mí...
 
       -Soldados extraviados, yo no di esas órdenes... Bueno, a lo que iba, tengo malas noticias, escogí que te casaras con Viana y ...
      -¡¡¡Te dige que no me desposaras con tus hijas!!! -Le interrumpo- Sabes que quiero a Viana, pero como a una hermana, no como a una esposa.
       - Escuchame, Viana se ha escapado, y no sabemos dónde está. Tienes la misión de encontrarla y de traerla intacta.
       La comunicación se corta. En parte respiro tranquilo porque así no me tendré que casar a la fuerza con mi prima. Pero por otra parte me preocupa mucho porque es mi prima pequeña, me crié con ella y la quiero como a mi hermana menor. Conociéndola, se fue para descubrir mundo. Debo de tener cara de preocupado, porque Kenta me mira extrañado, hurgo un rato en mi bolsillo, y encuentro la cajita de oro blanco, es bastante bonita, pero me pregunto por qué me lo dio aquella chica...
        El mismo hombre me levanta del suelo, pero al hacer eso me duele muchísimo la espalda y no puedo evitar soltar un gemido. A duras penas me mantengo en pie, hace tiempo que no me encuentro tan dolorido. Cojo la espada, y como puedo vuelvo a salir a la arena.
      Me cuesta enderezarme, pero aún así lo intento disimular todo lo posible. ¿Por qué se abra escapado Viana? Solo es una niña... se parece a mí en eso, un ser inquieto. Miro al frente, y veo a mi nuevo oponente. Da la casualidad de que es el principito de aquí; y menos mal, se cambio la ropa. Me fijo en el, es de constitución más bien delgada y es muy alto... por lo menos me lleva media cabeza... en él noto algo familiar, pero no se el qué. El muchacho se queda a cierta distancia mía. Su mirada seria y verde hace que recuerde a ese niño pequeño con el yelmo. ¿Por qué tengo la sensación de que conozco a ese chico a la perfección? Dejo las preguntas para otra ocasión y me dispongo en posición de ataque igual que mi nuevo oponente. A ver como salgo de ésta pelea...