miércoles, 2 de octubre de 2013

Atanasia Capítulo 5

Seguimos caminando a lo largo del pasillo. Cuatro hombres llevan a Zeil amarrado a aquella tabla sobre la espalda. Yo voy pensando en Nahu, y en que sino lo encontramos pronto, nuestra misión sera en vano.

- Atanasia - me dice el sensei - ya sabes lo que tienes que hacer. Tu prioridad as encontrar a Nahuel, sino ayudar a Zeil a recordar.

- Lose, sensei - me conoce mejor de lo que pensaba - pero no puedo dejar de pensar en el... desde el dia en que dejamos de seguirle el rastro...

- Escucha, Ata, luego hablaremos de esto. Ahora piensa en lo que debes decirle a Zeil en la sala principal.

No contesto. Se que tiene razon, pero aun así me preocupa ese tema.

- Hemos llegado - dice el sensei.

Observo como posan a Zeil en el suelo, y aflojan sus cuerdas para que pueda soltarse. Poco a poco, consigue desatarse. Se pone de pie rápidamente.

-¿Qué hago aquí? - dice el jóven bastante despistado. Me acerco un poco a él, y le miro fijamente a los ojos.- ¡Exijo una respuesta! - insiste.

Entonces el sensei da la orden de que todos, menos yo, se quiten las capuchas. Todos lo han hecho. Ahora me toca actuar. Me acerco a el lentamente, para no sobresaltarle.

- No puedo compender porqué no nos recuerdas...- digo entristecida.

- No puedo recordar a personas que no conozco - contesta.

Noto el sarcasmo con el que habla. Ha cambiado mucho más de lo que creía desde que eramos niños.

- Por favor, mirale a la cara - le suplico. Me doy la vuelta y llamo con la mirada al sensei. Este se pone delante de Zeil.

- ¿Te acuerdas ahora? - pregunto

- Nose quién es este tío. Solo sé que quiero irme de aquí ya. - suelta. Todos nosotros nos quedamos tiesos. Yo sabía bien que el hechizo le habia borrado la memoria, pero no puedo creerme que no le suene la cara del sensei... - lo que me extraña de este hombre - continúa - me es familiar, pero no tengo ni idea de qué.

- Y te es familiar porque....- intento hacerle recordar.

- ¡¡¡¡Qué no tengo ni idea!!!! Sera uno de los que he visto en alguna de mis famosas batallas.

No puedo creer lo que acaba de decir.¡¿como que no conoce al sensei?! Empieza a caminar con aires de grandeza hacia la puerta. Miro al sensei suplicante de ayuda. Nose lo que tengo que hacer. Me hace un gesto con la cabeza que yo conozco muy bien. Voy corriendo hasta donde esta él y le agarro por el brazo.

- Sigueme - le susurro al oido - tengo que enseñarte algo.

- Eh...¿vale? Tanto narcisismo empieza a cabrearme.

- Sigueme y limitate a callarte. Aquí no eres nadie para hablar - digo enfadada.

- ¡¿Qué no qué?! - me grita.

- No digas nada. - le intento callarlo

- Porque eres una mujer, porque sino te hubieras enterado de lo que es bueno.

Debo estar hechando humo por las orejas, así que sera mejor callarme y dejar a "su majestad" que piense lo que quiera.

- Machista... - susurro. Al final no he podido contenerme.