domingo, 15 de septiembre de 2013

Atanasia Capitulo 1

En este nuevo hogar me encuentro a gusto, pero por mi desgracia no siempre fue así. He tenido mis momentos de angustia y de dolor. No se por donde empezar. Hasta ahora he estado mui bien; me he sentido querida y como en casa...recuerdo cuando mi tio me contaba cuentos de hadas antes de que me fuera a dormir. Me contaba leyendas y cuentos sobre dragones, algo que me fascinaba. Me contaba que en un tiempo los dragones volaban libre por los cielos, trabajaban con los campesinos… un mundo que ya no existe. Me hacia sentirme felíz, y ahora tengo la misma sensacion. Nunca me había pasado. He sido rechazada por mi pueblo, mi hermano y mi padre. Cuando me echaron, no podria haber imaginado, ni en mis mejores sueños que me sentiria tan bien entre personas desconocidas. Tuve que vivir sola en la calle durante 2 largos meses, no tenía a donde ir. El Sensei (Que es la forma en la que nos obligaba llamarle, aunque el mayor de los sus pupilos no lo respetaba) me ofreció su morada y me quede con él perfeccionando mi magia y preparándome para mi destino. Me converti en la mejor arquera que éste país haya visto nunca. Nadie puede ganarme, y lo he demostrado en varias ocasiones. Con sensei aprendi a manejar la espada. Aunque yo preferia el arco...soy persona de costumbres.

Aún que mi vida es dura, puesto que me tengo que alimentar sola, no me puedo quejar, este refugio es más de lo que podía pedir. Me encontraron en medio del páramo que esta cerca de aquí medio muerta.

Ahora realmente estoy decepcionada. Hace dos años yo tenia la mejor vida del mundo, pero un acto desafortunado lo echo todo a perder, aún que nose mui bien si fue todo culpa mia. Un día bajé al sótano para jugar a que había dragones malos que me querían comer, y lo descubrí, una caja de madera antigua, por fuera tenía algo escrito en un idioma extraño y estaba llena de polvo. Algo me decía que debía abrirla, aunque no fuera lo correcto. Allí descubrí un precioso colgante con forma de dragón, era de oro blanco y los ojos eran rubís, me lo guardé. Y más al fondo vi unos papeles oficiales, eran mi partida de nacimiento; allí decía que mi padre biológico era mi tío. Me quedé tiesa.No lo entendía, así que fui a preguntárselo a mi supuesto padre. Recuerdo su tremendo enojo, fue tanto que me desterró para siempre, ¿cómo me pudo hacer eso? Aunque sospecho que no fue por descubrir mi partida de nacimiento… ¿Tendría que ver con el medallón?

Mi “padre” metió el los calabozos eléctricos a mi “tío” y desde aquella ni lo volví a ver.

El sensei entra por la puerta del cuarto despertándome de mis ensoñaciones. Siempre me impuso respeto, según sé, vino de oriente; aún que sus rasgos son reveladores, ese pelo blanco, trenzado; y esa bata larga conjuntado con unas sandalias de madera, con las cuales siempre me pregunte que cómo no se hace daño; y siempre lleva encima una takana.

-Ya es la hora - comenta muy tranquilo - Has de ir a por él.

-Sensei, ¿se refiere a Zeil? - inquirí -Si, ya es la hora de la verdad. Pero recuerda, no debes decirle nada, ha de descubrirlo por si mismo.

-¿Cómo sabré que es él?

-Tan solo recuerda el color de sus ojos y lo descubrirás al instante.

Sus ojos son de un color tan inusual que es imposible olvidarlos, son de color malva. He de emprender el viaje ya, supongo que lo tendré que secuestrar… Aún que no me desagrada la idea de hacerlo.